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Cuba based rap duo, Zona Franka, blends traditional rhythms with the grit and swagger of hip-hop and rap vocal phrasings. Their clever shout choruses create instant tropical dance classics using their unique self-titled "changui con flow" style.
SPARK MINI from Positive Grid. Battery-powered portable practice amp and Bluetooth® speaker with smart app integration and big, beautiful multi-dimensional sound. Take your tone anywhere!

Ilán Greenfield - Tema introducción

Tema introducción


«Familia linda, vamo' a ver si podemos hacer entre
todos el coro de las sirenas y los tri'tones...
estamos muy cerca del mar... le cantamos a Yemayá
le pedimos la bendición desde aquí...
 

la ra la rá, la ra la rá, la ra la rá
qué rico cantarle así al oído a la niña...

la ra la rá, la ra la rá, la ra la rá...»
 


Issac Delgado

 

Entre febles luminarias de una Habana recalcitrante, bajo el cielo siempre conspirador del tríangulo de las Bermudas y tras los latigazos de las olas que golpean el lomo del siempre identificable malecón, han surgido plegarias -- nuevas y antiguas -- invocando a dioses y mortales a reunirse. La ciudad entera se levanta de las cenizas cuando suena lo que sus nuevos cultos llaman timba, la nueva música untuosa del Caribe. Sus sonidos enmarañados y sus bailes tremulantes impactan tan profundamente a los testigos extranjeros que éstos vuelven de la experiencia ávidos de palabras por describirla, y así se inauguran un día las páginas de timba.com, diseñadas para plasmar la historia --que tanto merece ser conocida alrededor del mundo-- de la timba, «la timba cubana». En las palabras del maestro Joaquín Betancourt, puntal del movimiento, ya hemos escuchado el convite: «vengan... beban de la fuente que hemos abierto al mundo», la fuente en la cual han confluido gran parte de los músicos activos de nuestra hermana Cuba, y que parece ser illímite, sin fondo. Si lamentablemente no sabes a qué nos referimos cuando decimos «timba», a tí destinamos lo siguiente... urgiendo, especialmente si eres latinoamericano, y peor aún si te interesa la música de tu gente, que te enteres de lo que se baila en Cuba, isla tropical de encuentros y pasiones.

Para melómanos latinoamericanos… y que no conozcan la timba... ¡caballero... revísate y regístrate!

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Charanga Habanera en París, Marzo 2003 © Foto cortesía de Ilán Greenfield

Bajo el punto de vista del internauta promedio, que a estas alturas ya se está acostumbrando a la novedosa idea de la globalización y la admirable posibilidad --como flamante ciudadano del mundo-- de poder traspasar las barreras de montañas, océanos, culturas y hasta idiomas con sólo oprimir un par de teclas en su computadora, es probable que se llegue a este sitio web con cierto desconcierto y alguna preocupación por una falta de familiaridad con los artistas y grupos musicales que aquí aparecen. De hecho, los más soñadores pensarán haber franqueado las puertas de un universo alterno… y los más cínicos, el portal al mundo privado de cierto don nadie deseoso de impulsar vía internet las bandas musicales de su barrio y amistades. Lo que sucede curiosamente parecería algo de ambos, pues muchos de los nombres aquí publicados -- Issac, Manolín, Dantes, Pupy, Tirso Duarte, Manolito Simonet -- por un lado, han vivido, efectivamente, y por más de una década, en un mundo alterno al del internauta promedio (que quizás hasta conoce muchísimo de música latinoamericana y puede nombrar los miembros de grupos como La Ley, Seis del Solar o El Apollo Sound, nombrar quizás grandes títulos de Mercedes Sosa o Caetano Veloso, o acaso citar --de la música popular cubana-- un número respetable de artistas de antes y después de la revolución). Por otro lado, sin embargo, todos los nombres que ves aquí se han forjado en un ambiente sumamente local, de una ciudad y un medio que a veces más parece poblado que capital de un país, donde todos se conocen de nombre y apodo, donde son todos cercanos, se han visto crecer y madurar como en familia, accesibles entre sí y para con su público sin ser efigies de pancarta ni ídolos intocables de la televisión por cable.

Y es así que los artistas presentados en timba.com se presentan tanto como ciudadanos del mundo al igual que tú y yo (y no habitantes de una emisora ni de una pantalla ilusoria para estrellas virtuales) como mucho más grandes de lo que sería la banda de tus amigos de cantina. Son miembros próceres de una inmensa red de músicos, arreglistas y compositores instruidos en conservatorio, impulsados por otra masa de gentes: sonidistas, bailadores, fanáticos empedernidos, musicólogos, profesores, doctores, poetas, cantineros, minoristas, ciudadanos, madres, padres e hijos que con pasión y entrega han construido una verdadera sociedad musical, de habla corriente y accesibilidad general, que al margen de ser única en el mundo, está tan preparada como lo estuvieron las comunidades artísticas del Renacimiento Italiano para encarar los sonidos de sus creencias, y tan activa y curiosa como lo fueron los círculos de jazz que surgieron alrededor de Nueva Orléans en 1909 para afrontar el porvenir de su música. Hablo del universo sonoro que ante la indiferencia del mundo se vino montando en la milenaria ciudad de La Habana, a nuestras propias espaldas globalizadoras de fines e inicios de siglo.

Cuando decimos timba, es en muchos casos ése el espíritu que deseamos describir, el espíritu de gente lo suficientemente madura como para imponerse ante su cultura, sus creencias, sus exigencias estéticas, su expresión mestiza. Muy a la par de lo que nos divulga la música en sí, existe un estado al que se llega cuando se logra comprender y sentir lo que ha transcurrido a través de las venas de aquel náufrago caribeño. Una dimensión de emociones atravesadas, perspectivas mestizas y pluriculturales, un tipo de encrucijada histórica de patrimonios muy ricos y reveladores de lo que es ser una civilización cosmopólita en el mundo. Esta música se desarrolla, se ramifica y crece expansivamente hacia ese lugar especialísimo de rostros irreconocibles, frescos como la novedad, pero extrañamente familiares por ser eternos y enérgicamente humanos. Y entonces es a veces todo eso y no lo otro a lo que nos estamos refiriendo cuando decimos timba.

Lo único cierto es que la sóla forma de beber de dicho manantial es entrando en él sin miedo y con los oídos y los sentidos abiertos. Serás llevado a través de las décadas, las más recientes junto a los pícaros de funk y striptease de La Charanga Forever (audio 1) o a los cruces señoriales del gospel y el rock de los «negritos del Klímax» (audio 2), cruzarás quizás las épocas más remotas junto a la ampulosa red percusiva de Los que Son, Son (audio 3) o Paulito FG y su Elite (audio 4), alcanzando con suerte los tiempos en que aquellos negros congos y carabalíes, acabados de desembarcabar de las enormes embarcaciones de la trata, empezaban a bosquejar ritmos mediúmnicos detrás de las contagiosas tonadas romances que canturreaban los peninsulares de Iberia. Como músico y escritor no cubano debo decir que cuando por primera vez empecé a colaborar con Kevin Moore y algunos de los otros implicados en este proyecto, quedé estupefacto de lo que se venía creando en Cuba. Tuve la grata acogida de gente presta a hacerme entender las maravillas de esta arte, trabajando arduamente sin ningún estímulo económico, con el sólo impulso de su amor por la música y la cultura, para difundir, informar, enseñar y revelar todo lo que de la timba conocían. Y eso -- junto a una defensa acérrima por la música (por lo que es hacer música, por lo que es en sí la música para el artista y para las masas que la emulan) y la subsecuente sed de penetrar los secretos más ocultos de ella -- continúa nutriendo hoy a este espacio dedicado a aspectos de la actualidad popular de Cuba. En lo personal, puedo por lo menos afirmar que mis oídos se han abierto a una de las generaciones musicales más inspiradas del mundo contemporáneo.

Quiero por consiguiente extender la invitación a los demás latinoamericanos que como yo se interesan en música viva, en «música que está en movimiento», y recordar un pequeño dato histórico que me fue dicho cuando discretamente me presenté por primera vez ante esta página web; que sirva, además, para dirigir a aquellos que se deseen iniciar en esta corriente musical mayormente ignorada y desestimada por los principales medios de comunicación de América Latina y el mundo: «aunque no se hiciera del aire --parecería que se venía preparando desde siempre-- la timba cubana despegó de manera oficial en 1989 con En la calle de NG La Banda (audio 5) » ...

París, 24 de noviembre, 2003

 

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Audio: (1) Como pasan las cosas, Charanga Forever; 2003; (2) Una Guiñaíta, Klímax; 2000; (3) El Pregonero, Pupy Pedroso y Los Que Son Son; 2002; (4) Con La Conciencia Tranquila, Paulito FG y su Elite, 1998; (5) La Protesta de los Chivos, NG La Banda; 1989

Tuesday, 22 March 2011, 07:32 PM